DOS FINALES POSIBLES.
PRIMER FINAL.
Lo vi, estaba a punto de atravesar el precipicio. Pero, que estaba haciendo, se mataría, pero claro, eso a él le daba igual, no le importaba morir si así puede llegar hasta el reino de la Emperatriz.
- ¡Aer! Espera, ¡no intentes cruzar ese precipicio! ¡Estás loco!
Bipa no obtuvo respuesta.
- ¡Aer, escúchame por favor! Sólo cinco minutos, por favor.
Aer siguió caminando, sin decir nada, con la mirada perdida. Bipa no pudo aguantar más y se le cayó una lágrima. Nevado vio cómo sufría su amiga y corrió hacia Aer, lo cogió por la cadera y montado en su espalda lo llevó hacia Bipa. Aer no dejaba de gritar e incluso pegaba al Golem para que lo soltara, pero éste no hacia nada, ni se inmutaba.
- Bipa, dile que me suelte.- dijo Aer sin mirar a la chica a ala cara.
- De acuerdo, pero antes escúchame.
- Bipa, dile que me suelte.- repitió el muchacho.
- Aer, por favor, por favor.
Bipa no podía creer lo que estaba haciendo sólo para recuperar a Aer. No lo entendía. Aer no reaccionaba a sus suplicas, solo la miraba con cara de repugnancia. Bipa no podía controlarse, estaba sintiendo muchas sensaciones de golpe; miedo, respeto, odio, alegría, tristeza, …¿Amor? Ella no sabía lo que era el amor, nunca se había preocupado por enterarse, pero lo que sentía por él, esa alegría al verle, el miedo a que se fuera para siempre, todos los sentimientos se le mezclaban y estalló a llorar.
- ¿Por qué te pones a llorar ahora? Todo lo arregláis igual vosotras, llorando. Que te crees, ¿qué voy a ser tan tonto para preocuparme por ti a estas alturas?
- Pero, ¿Por qué me hablas así? Yo, yo… ¡¿Qué te he hecho?!
- ¿De verdad no lo sabes?- dijo Aer con un burlándose de ella. – ¿No te acuerdas de todo lo que he hecho por ti? Todo lo que te contaba, lo que te daba, intentaba estar siempre contigo. Y ¿Qué respuesta obtenía yo? Ninguna, tu pasabas de mí como si yo no importara a nadie.
- Per.. pero yo no, ¡no quería que te marcharas!
- Claro, tu lo quieres todo, que me quede y te lame el culo.
- ¡No! Yo, yo sólo quería…¡No lo sé! ¡No sé lo que quería!
- No lo sabes porqué sólo eres una niña, una niña que ha perdido un juguete y ahora quiere recuperarlo
- ¿Cómo puedes decir eso? Tú, tú no eres el Aer que yo conocí, el Aer que me regaló un collar de cuarzo y la rosa de cristal, tú no eres.. ¡Tú no eres el Aer del que yo me enamoré!
Bipa no podía creer lo que acababa de decir. ¿Estaba enamorada de él? Bipa se había quedado quieta, mirando al suelo, como si se arrepintiese de lo que dijo. Era la primera vez que estaba en una situación así, no sabía lo que hacer, lo que decir, no sabía si debía mirarle a la cara.
- Jajajajajaja, definitivamente, eres más tonta de lo que pensaba.
Aer se levantó y se fue camino al precipicio. Bipa, no se podía mover después su respuesta, estaba paralizada. Aer iba avanzando, paso a paso, con toda la tranquilidad del mundo, hasta que llegó al borde del precipicio.
- Anda, vuelve a casa, y no intentes hacer que vuelva, porqué no te servirá para nada.
Bipa no dijo nada, sólo se lo quedó contemplando, absorta en sus pensamientos. Entonces fue cuando todo acabó. Aer dio un paso al vacío, esperando a que la Emperatriz le diera alas para poder pasar al otro lado, pero no fue así. Bipa vio como Aer desaparecía en ese vacío inmenso. El mundo se le caía encima.
- ¡Aer! ¡Aer! ¡Aaaaaer!- la chica hacia el borde del precipicio.- ¡Vuelve! ¡Vuelve, por favor! No te vayas..
Bipa se acurrucó en el suelo, intentando pensar que todo lo que estaba pensando era una pesadilla, hasta que se quedó dormida, junto a Nevado, que sabía que nunca la abandonaría.
- ¡Aer! Espera, ¡no intentes cruzar ese precipicio! ¡Estás loco!
Bipa no obtuvo respuesta.
- ¡Aer, escúchame por favor! Sólo cinco minutos, por favor.
Aer siguió caminando, sin decir nada, con la mirada perdida. Bipa no pudo aguantar más y se le cayó una lágrima. Nevado vio cómo sufría su amiga y corrió hacia Aer, lo cogió por la cadera y montado en su espalda lo llevó hacia Bipa. Aer no dejaba de gritar e incluso pegaba al Golem para que lo soltara, pero éste no hacia nada, ni se inmutaba.
- Bipa, dile que me suelte.- dijo Aer sin mirar a la chica a ala cara.
- De acuerdo, pero antes escúchame.
- Bipa, dile que me suelte.- repitió el muchacho.
- Aer, por favor, por favor.
Bipa no podía creer lo que estaba haciendo sólo para recuperar a Aer. No lo entendía. Aer no reaccionaba a sus suplicas, solo la miraba con cara de repugnancia. Bipa no podía controlarse, estaba sintiendo muchas sensaciones de golpe; miedo, respeto, odio, alegría, tristeza, …¿Amor? Ella no sabía lo que era el amor, nunca se había preocupado por enterarse, pero lo que sentía por él, esa alegría al verle, el miedo a que se fuera para siempre, todos los sentimientos se le mezclaban y estalló a llorar.
- ¿Por qué te pones a llorar ahora? Todo lo arregláis igual vosotras, llorando. Que te crees, ¿qué voy a ser tan tonto para preocuparme por ti a estas alturas?
- Pero, ¿Por qué me hablas así? Yo, yo… ¡¿Qué te he hecho?!
- ¿De verdad no lo sabes?- dijo Aer con un burlándose de ella. – ¿No te acuerdas de todo lo que he hecho por ti? Todo lo que te contaba, lo que te daba, intentaba estar siempre contigo. Y ¿Qué respuesta obtenía yo? Ninguna, tu pasabas de mí como si yo no importara a nadie.
- Per.. pero yo no, ¡no quería que te marcharas!
- Claro, tu lo quieres todo, que me quede y te lame el culo.
- ¡No! Yo, yo sólo quería…¡No lo sé! ¡No sé lo que quería!
- No lo sabes porqué sólo eres una niña, una niña que ha perdido un juguete y ahora quiere recuperarlo
- ¿Cómo puedes decir eso? Tú, tú no eres el Aer que yo conocí, el Aer que me regaló un collar de cuarzo y la rosa de cristal, tú no eres.. ¡Tú no eres el Aer del que yo me enamoré!
Bipa no podía creer lo que acababa de decir. ¿Estaba enamorada de él? Bipa se había quedado quieta, mirando al suelo, como si se arrepintiese de lo que dijo. Era la primera vez que estaba en una situación así, no sabía lo que hacer, lo que decir, no sabía si debía mirarle a la cara.
- Jajajajajaja, definitivamente, eres más tonta de lo que pensaba.
Aer se levantó y se fue camino al precipicio. Bipa, no se podía mover después su respuesta, estaba paralizada. Aer iba avanzando, paso a paso, con toda la tranquilidad del mundo, hasta que llegó al borde del precipicio.
- Anda, vuelve a casa, y no intentes hacer que vuelva, porqué no te servirá para nada.
Bipa no dijo nada, sólo se lo quedó contemplando, absorta en sus pensamientos. Entonces fue cuando todo acabó. Aer dio un paso al vacío, esperando a que la Emperatriz le diera alas para poder pasar al otro lado, pero no fue así. Bipa vio como Aer desaparecía en ese vacío inmenso. El mundo se le caía encima.
- ¡Aer! ¡Aer! ¡Aaaaaer!- la chica hacia el borde del precipicio.- ¡Vuelve! ¡Vuelve, por favor! No te vayas..
Bipa se acurrucó en el suelo, intentando pensar que todo lo que estaba pensando era una pesadilla, hasta que se quedó dormida, junto a Nevado, que sabía que nunca la abandonaría.
SEGUNDO FINAL.
Aer estaba a punto de llegar hasta la Emperatriz, y Bipa lo siguió, de escondidas. Hacía mucho calor y la chica no podía aguantar un minuto más con toda la ropa que llevaba, así que se la quitó y se quedó con sólo una camiseta de tirantes blanca y unos pantaloncitos que le apretaban el trasero y la parte superior de los muslos.
A medida que se iba acercando cada vez más a Aer más miedo le entraba. Aer no se daba cuenta de que le seguían, por lo menos eso es lo que pensaba Bipa. Pero en realidad no era así, el chico se giró de pronto y dijo:
- No hace falta que te escondas Bipa.-
- Emmm, lo siento. – dijo ella sonrojada. – pero no quería que te enfadases con migo si te presionaba para que volvieras.-
- Bipa, ven, no consigo verte desde tan lejos.-
Ella se acercó, lentamente, tapándose sus partes más intimas todo lo que podía.
- Has cambiado mucho.- dijo Aer.
- Sí, por mala suerte sí.-
- Sabes, me atrevería a decir que así estás más guapa. Te favorece el rubio. – dijo Aer con una sonrisa en la boca.
- Vaya, gracias.
Una voz de mujer empezó a decir el nombre de Aer. Cada vez subía el volumen. Era una voz muy dulce, como la que Bipa recordaba que era la voz de su madre.
- ¿Qué es eso? – dijo Bipa.
- Tengo que irme, la Emperatriz me llama.-
Aer continuó su marcha, y llegó a la puerta del reino. Le dejaron pasar, y antes de que se cerraran las puertas Bipa consiguió entrar.
Era un jardín precioso, lleno de flores de diferentes colores y tamaños. Aer no se paró a observar el paisaje, fue directo hacia el palacio que había en el centro. Todo era diferente, no era un palacio de cristal como Bipa esperaba. Aer entró por la puerta, u Bipa fue tras él. No había nadie en el palacio, todo estaba desierto. Aer caminaba por el palacio como si ya supiese donde ir, como si ya hubiera estado antes. Llegó a una puerta y la atravesó, lo que había dentro era, era… asqueroso.
- Aer, ¿Qué es esto?¿Qué están haciendo?
- ¡Tú! ¿Qué estás haciendo aquí?- dijo Aer extrañado.- La verdad es que yo también estoy sorprendido…
Todo el mundo estaba en esa sala. ¡Estaban teniendo relaciones sexuales! Aquello er… era una orgía. La Emperatriz los vio en seguida.
- ¿Qué hacéis vosotros aquí? – dijo ella. – Venid, no os quedéis ahí parados, es mi fiesta.-
Los chicos se acercaron, tímidos, pero pronto se dejaron llevar por la emoción y, porqué no decirlo, por el alcohol.
Bipa y Aer empezaron a bailar juntos, no paraban de reírse. Alguien dio un golpe a Aer por detrás, y éste cayo encima de Bipa. Los dos chicos se quedaron quietos, sin apartar la mirada en ningún momento hasta que por fin Bipa se lanzó a su boca.¡Se besaron tan apasionadamente! Bipa le mordía la parte superior del labio y Aer le pintaba los labios con su lengua. Estaban tan bien juntos, estaban demasiado bien para abandonar aquel palacio. Lo que se decía de que en el Palacio de la Emperatriz se encuentra la felicidad, era cierto.
A medida que se iba acercando cada vez más a Aer más miedo le entraba. Aer no se daba cuenta de que le seguían, por lo menos eso es lo que pensaba Bipa. Pero en realidad no era así, el chico se giró de pronto y dijo:
- No hace falta que te escondas Bipa.-
- Emmm, lo siento. – dijo ella sonrojada. – pero no quería que te enfadases con migo si te presionaba para que volvieras.-
- Bipa, ven, no consigo verte desde tan lejos.-
Ella se acercó, lentamente, tapándose sus partes más intimas todo lo que podía.
- Has cambiado mucho.- dijo Aer.
- Sí, por mala suerte sí.-
- Sabes, me atrevería a decir que así estás más guapa. Te favorece el rubio. – dijo Aer con una sonrisa en la boca.
- Vaya, gracias.
Una voz de mujer empezó a decir el nombre de Aer. Cada vez subía el volumen. Era una voz muy dulce, como la que Bipa recordaba que era la voz de su madre.
- ¿Qué es eso? – dijo Bipa.
- Tengo que irme, la Emperatriz me llama.-
Aer continuó su marcha, y llegó a la puerta del reino. Le dejaron pasar, y antes de que se cerraran las puertas Bipa consiguió entrar.
Era un jardín precioso, lleno de flores de diferentes colores y tamaños. Aer no se paró a observar el paisaje, fue directo hacia el palacio que había en el centro. Todo era diferente, no era un palacio de cristal como Bipa esperaba. Aer entró por la puerta, u Bipa fue tras él. No había nadie en el palacio, todo estaba desierto. Aer caminaba por el palacio como si ya supiese donde ir, como si ya hubiera estado antes. Llegó a una puerta y la atravesó, lo que había dentro era, era… asqueroso.
- Aer, ¿Qué es esto?¿Qué están haciendo?
- ¡Tú! ¿Qué estás haciendo aquí?- dijo Aer extrañado.- La verdad es que yo también estoy sorprendido…
Todo el mundo estaba en esa sala. ¡Estaban teniendo relaciones sexuales! Aquello er… era una orgía. La Emperatriz los vio en seguida.
- ¿Qué hacéis vosotros aquí? – dijo ella. – Venid, no os quedéis ahí parados, es mi fiesta.-
Los chicos se acercaron, tímidos, pero pronto se dejaron llevar por la emoción y, porqué no decirlo, por el alcohol.
Bipa y Aer empezaron a bailar juntos, no paraban de reírse. Alguien dio un golpe a Aer por detrás, y éste cayo encima de Bipa. Los dos chicos se quedaron quietos, sin apartar la mirada en ningún momento hasta que por fin Bipa se lanzó a su boca.¡Se besaron tan apasionadamente! Bipa le mordía la parte superior del labio y Aer le pintaba los labios con su lengua. Estaban tan bien juntos, estaban demasiado bien para abandonar aquel palacio. Lo que se decía de que en el Palacio de la Emperatriz se encuentra la felicidad, era cierto.
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