diumenge, 14 de juny del 2009

EPÍLOGO. Diez años después.

Bipa y Aer llevaban años casados y viviendo juntos. Lo único que les faltaba es un niño que no consiguen tener por más que lo intenten.
Bipa tenía muchas ganas de tenerlo, quizás demasiadas ganas, pero no conseguía que Aer la dejase embarazada.
- Cariño, ¿Qué dice el médico?
- Nada, como siempre.- dijo Bipa resignada.
- Tranquila, lo conseguiremos, sólo nos hace falta más tiempo. Ya lo verás.
- No, ¡No aguanto más! Siempre me dices lo mismo. Que esté tranquila, que ya lo conseguiremos, nos hace falta tiempo… ¡Ya basta!
- Vamos, no te pongas así, no lo es todo formar una familia en esta vida. También hay otras cosas.
- Qui.. Quizás, ¡¡si tu pusieras más de tu parte!!
- ¿Qué?!
- Ya lo has oído. Eres tú el que no consigue dejarme embarazada. No tiene que ser tan difícil.
- ¡Cállate! Dices todo esto porqué estas muy cansada y no ves las cosas con claridad. Anda, ven.
Aer la cogió del brazo e intentó que ella lo siguiese hasta su habitación. Hacía varios meses que convivir con Bipa se había vuelto todo un peligro, pero el chico hacía todo lo posible por mejorar su situación.
- ¡Suéltame! ¡Suéltame!
- Vamos, Bipa, hazme caso, si sigues así enfermarás.
- ¡Me da igual enfermar! ¿Es que nadie me entiende? No es tan difícil querer tener un hijo. Todas mis amigas tienen niños, incluso algunas gemelos. Pero, yo n..
Bipa cayó al suelo. No paraba de moverse, y le salía espuma por la boca.
- Bipa, Bipa. Vamos, ¡respondeee!
No, ella no respondía, había dejado ya de moverse. Estaba totalmente quita. En aquel momento parecía un ángel caído del cielo. Aer intentó reanimarla, le dio su aire, intentó despertarla, pero no lo conseguía, era demasiado tarde.

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